Antienvejecimiento y medicina regenerativa

I Parte

Envejecemos debido a que nuestras hormonas disminuyen. Se dice lo contrario, y este es el mantra para la teoría neuroendocrina del envejecimiento. Las hormonas son sustancias químicas de nuestro organismo que se liberan con el fin de provocar un efecto sobre los tejidos en algún punto del organismo. Actúan como mensajeros bioquímicos, activando y desactivando las funciones celulares. La expresión genética se puede alterar mediante su presencia o ausencia.

Las hormonas determinan nuestras respuestas a las enfermedades ya que controlan el sistema inmunitario, reacción al estrés, desarrollo sexual, crecimiento y metabolismo. Cuando los niveles hormonales se equilibran y permanecen en óptimos, tenemos más probabilidad de disfrutar de buena salud, siempre que nuestras elecciones de estilo de vida también sean saludables.

Dado que en nuestro organismo los nervios constituyen medios de comunicación con cables, resulta útil visualizar a las hormonas como el equivalente bioquímico de un sistema de comunicación inalámbrico, sólo que más complejo. El hipotálamo, un “servidor” central, es la clave para mantener el equilibrio del flujo de comunicación hormonal. La mayoría de las hormonas transmite la información cuando viaja a través del torrente sanguíneo.

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